¿EN QUÉ CONSISTE UNA PRUEBA POLIGRÁFICA?

La evaluación poligráfica tiene una duración aproximada de 120 minutos, dependiendo fundamentalmente, y en cada caso concreto, del evaluado, del tipo de prueba, del caso investigado, y/o de la técnica a aplicar. 

La prueba debe realizarse en una habitación o despacho carente de ruidos externos, evitando en lo posible cualquier distracción tanto auditiva como visual, y sin la presencia de terceras personas para que la concentración del evaluado sea la más adecuada y no esté mediatizado por la persona que le observa. 
 
Sólo en casos de extrema necesidad (utilización de intérprete o cualquier otra causa que pudiera aconsejar la presencia de otra persona), y excepcionalmente bajo criterio del poligrafista, se podría permitir la presencia de un tercero durante la prueba, a instancias del mandante del encargo y autorizado por el evaluado, siempre y cuando existan suficientes garantías de que la fiabilidad del examen poligráfico no queda menoscabada.
 
La prueba poligráfica consta de tres fases bien definidas:
1.-Fase:
Explicación al evaluado del procedimiento a seguir, así como los componentes poligráficos que van a medir sus reacciones psicofisiológicas al oír y responder las preguntas. Se mantendrá con el evaluado una conversación sobre el asunto a tratar y del motivo por el cual se somete a la prueba poligráfica. Se definirán y revisarán las preguntas que se harán durante la evaluación para que la persona examinada tenga un perfecto conocimiento sobre las mismas. El evaluado firmará un documento de conformidad con la prueba, pudiendo rehusar a ella en cualquier momento del proceso.
 
2.-Fase:
Examen técnico del evaluado conectado a los componentes del polígrafo. Las reacciones psicofisiológicas del individuo cuando recibe un estímulo se van reflejando en forma de gráfica ante el evaluador que realiza las preguntas.
 
3.-Fase:
Análisis algorítmico de los datos obtenidos e interpretación de los gráficos.